domingo, 6 de septiembre de 2009

Continuación Segunda parte

8. Una poética de la narración.

Aun con el advenimiento de los tiempos modernos que a su vez se suman a nuevas técnicas narrativas, los escritores continúan empleando estructuras primitivas que perpetuán y trascienden en el tiempo.
La obra “La poética”, escrita por Aristóteles, no es más que una representación y análisis profundo que se ocupó de los primeros relatos convirtiéndose en la base de las poéticas posteriores. A saber, en esta majestuosa obra están condensados los poemas trágicos escritos por Sófocles, Eurípides y otros griegos que fundaron la cuna de la literatura.
La Poética, sugiere el reconocimiento de los elementos más fundamentales de toda narración, como los son los personajes, las situaciones y las acciones que forman en conjunto el hilo que tejerá en adelante , y de forma armónica la obra creada y recreada por todo autor.
La complicación y el suspenso son otros elementos que deben coexistir en la trama escrita. El primero de ellos -la complicación- responde a los diferentes problemas que tienen su origen en los agentes exteriores, pero que al mismo tiempo involucran sentimientos. Mientras que el suspenso tiene que ver con el momento en que la complicación y el problema(s) están establecidos, generando un clima de tensión en la historia e inquietud en el lector.
Cabe aclarar que la existencia de un problema sugiere una resolución. Pues bien, acorde con los planteamientos de Aristóteles, el cambio de un personaje o determinada situación resuelve la complicación y elimina la tensión ya antes planteada.
Al estudiar la tragedia, Aristóteles encontró que aunque los personajes, las narraciones y los autores son diferentes, la estructura utilizada es la misma. Así pues, las historias se dividen en tres momentos o partes a saber: el prólogo, que corresponde al planteamiento de la historia; el episodio, que equivale a la parte fundamental de la tragedia y de la que subyace el nudo (conflicto) hasta llegar al clímax. Finalmente el éxodo o desenlace.
De esta manera, una historia es “un cuerpo formado por palabras, que busca la representación de la vida, el mundo. Y como cuerpo tiene su estructura”.p.172 y no son solo palabras como se cree y desvirtúa la tarea transformadora del escritor.
Vale decir que, aunque existen muchas “poéticas” creadas con el propósito de dar un viraje a las historias, los autores aun se valen del marco teórico propuesto (y reducido en mis palabras) por Aristóteles. Pero a modo de síntesis, lo más importante es tener en claro que toda historia se debe tejer de manera natural, en el que el espacio de los personajes y las situaciones planteadas den como resultado un conjunto armónico a partir de lo plasmado.
En palabras burdas, el inicio, el nudo y el desenlace, deben estar en constante movimiento, con el fin de que el lector conozca todas las partes de las historias-desde los antecedentes hasta los personajes- para desembocar en el final.


9. La significación, la intensidad y la tensión.

Edgar Allan Poe, escritor norteamericano moderno, fue el primero en hablar de estos tres elementos de la literatura.
En primer lugar, la significación hace referencia a la relación entre el autor y el tema. Mientras que la intensificación y tensión están en el tratamiento de la historia y la “habilidad de resolver los problemas que plantea el oficio de narrar”.p.183
Así pues, bajo potestad de Julio Cortázar, en las narraciones debe existir una naturalidad estructurada desde lo gramatical y la historia como tal. Dicho en otras palabras, debe haber fluidez y armonía de tal manera que atrape al lector, una vez iniciada esa aventura en la que se incluye así mismo, desde el momento en que asimila la primera palabra expuesta hasta obtener una apropiación de carácter conceptual y gramatical ,o simplemente de aplicabilidad a la vida personal.
En continuidad con Cortázar, la intensidad se da cuando “los hechos despojados de cualquier preparación, saltan sobre nosotros y nos atrapan” p.191 y el manejo de los múltiples incidentes, deben ser presentados sin situaciones intermedias de principio a fin.
La intensidad sugiere implícitamente sumergirse en la historia, hasta ser devorada por completo. De allí que, el narrador acuda a diferentes situaciones o elementos de dramatismo, e incluso suponga un desenlace fuerte o sorpresivo- No en vano la importancia de los hechos narrados.
Respecto a la tensión, la atmosfera va entretejiendo o reconstruyendo lo más interesante de la historia-desde los antecedentes hasta los desenlaces- de manera sutil. Esta manera sutil y detenida de narrar la historia, origina a su vez la tensión –“lo que el lector presencia son las escenas que anteceden y siguen a un combate”.p.194
Es preciso hacer la salvedad de la importancia que tiene el juego de todos estos elementos en función del autor, quien tiene la primacía de evitar que la narración caiga en una trama meramente lineal, sin efectos dramáticos.
Por su parte, la significación pertenece a determinado símbolo que va en concordancia con un orden social, histórico y humano.
Vista de este modo, en todo acto del narrador está implícita la sensibilidad frente al tema base que estructura a modo de texto ,mas aun su inteligencia y audacia de transformar en palabras acciones, emociones, vivencias ,personajes que tocaran en adelante al lector.
En el arte de narrar, la destreza del autor es crucial, ya que las palabras por sí mismas no tienen sentido e incluso no existen, hasta que son tratadas esplendida y cautelosamente por el escritor.

10. Los modos de contar.

Retomando La Poética de Aristóteles, como la primera reflexión profunda sobre el sentido y la estructura de la tragedia griega y otras formas de representación verbal de la realidad como los poemas épicos, surge un nuevo concepto que representa la esencia del arte de narrar: la imitación o mímesis. Cabe aclarar que, al referirme a la imitación, no se hace alusión a una copia, sino a una creación por medio de palabras a modo de símbolos, que representan una imagen del mundo real.
Aristóteles distingue dos tipologías de mimesis .la primera de ellas se denomina mimesis directa, y la segunda mimesis de narrativa.
En la mimesis directa, se muestran los hechos detalladamente, de tal forma que el lector sienta, palpe, vea y hasta toque metafóricamente los hechos narrados, los que a su vez son desarrollados mediante actores(o personajes).

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