martes, 29 de septiembre de 2009
Segunda parte
Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo
Juan José Hoyos
Páginas: 83-161
4. Los Temas
En el momento de narrar una historia, la selección temática debe cumplir con ocho elementos planteados por Charles Danah, que caracterizan los temas para que sean tratados como una noticia. Estos son:
1. Actualidad: responde a la novedad de un acontecimiento, que se hace noticia en tanto más reciente sea.
2. Proximidad: está relacionada con la cercanía entre el hecho y el lector.
3. Prominencia: reconoce a los aspectos económicos, sociales o incluso un personaje mismo que hace que el lector se siente identificado u afectado de una u otra manera.
4. Curiosidad: corresponde a lo raro, extraño y exótico.”la curiosidad humana es insaciable con respecto a lo casi imposible y a lo casi milagroso” Carl Warren (p.87)
5. Conflicto: desde bélico, hasta ideológico o natural, por mencionar pocos. Alude al instinto de lucha.
6. Suspenso: pertenece a hechos dramáticos.
7. Emoción: de acuerdo a las reacciones del hombre frente a los estímulos que se generan a partir del texto narrado.
8. Consecuencia: tiene que ver con la importancia que del lector, es decir cuán transcendente es el hecho mismo.
El tratamiento que se dé a los diferentes elementos es decisivo en el campo del periodismo narrativo (crónica, reportaje, perfil, entrevista). Por ejemplo, no es tan fundamental la actualidad o novedad del hecho y la proximidad, sino mas bien, contar la historia de manera completa y más pintoresca; acudiendo al uso de la recreación de elementos tan mínimos que permitan al lector palpar la historia o sentirse más identificado con esta, aunque no lo esté geográficamente.
Por su lado, la curiosidad, el conflicto, suspenso y la emoción, abarcan tanto temáticas del periodismo informativo como el narrativo. Pues se trata de la esencia misma de las personas, de sus emociones, deleites… en fin, de lo humano.
El periodismo informativo elige los temas, mientras que en el narrativo, son los temas los que eligen al escritor –según lo afirma Jorge Luis Borges. En pocas palabras, responden a la subjetividad y sensibilidad del narrador.
Para determinar pues el tema de una narración, basta con que haya primero sensibilidad y motivación de parte del escritor, de allí que despierte interés en los lectores utilizando formas humanas y cercanas. Es decir, se requiere de una simbología universal que trate de “un aspecto de la condición humana”.
5. El trabajo de campo.
Previo a las creaciones narrativas y aparentemente “imaginarias”, está la experiencia y observación de las vida misma por parte del escritor. Esto es a lo que denominamos trabajo de campo.
Malinowski, antropólogo, sugirió que a partir de la experiencia se puede hacer descripciones y análisis más detallados en un campo social específico, es decir, una radiografía parcial sobre la realidad estructurada y/o trabajada.
Todo ello dirigido desde parámetros morales, que no da cabida a prejuicios, sino que permite comprender y aprehender a la sociedad misma.
El objetivo de las investigaciones en el diario de campo es, dicho en otras palabras “captar de modo total, al hombre, su cultura y su entorno físico y social” – Gerardo Reichel-dolmatoff (p.106)
Cabe aclarar que nunca nadie alcanza a comprender plenamente la realidad, pues es un asunto estrictamente relativo y subjetivo. Lo que sí es cierto es que las narraciones periodísticas o literarias, con sus descricciomnes, permiten un acercamiento más relacionado a todo lo que vemos y nos rodea.
Para redactar una buena historia, el periodista debe cumplir varias condiciones (según lo propuesto por el texto):
1. La primera condición es ir al sitio y conocerlo. Dicho en otras palabras palpar, observar e interactuar con el medio y sujetos que lo integran.
2. La segunda condición propone permanecer un tiempo pertinentemente estimado por el reportero , pues las personas y situaciones son diferentes de día o de noche ,en verano o en invierno …
3. La tercera condición es encontrar una historia que presente un planteamiento, un drama y un final. (Pirámide de Freytag).
4. Sin desvirtuar la importancia de las anteriores condiciones planteadas, para redactar una buena historia se requiere de una estipulación; dicho de otro modo es encontrar un personaje. Pero al referirse a un personaje no quiere decir a alguien socialmente reconocido, sino alguien que de testimonio de la lucha de la vida misma, desde una mirada más humana, (esto sin descalificar los grandes empresarios, políticos o figuras de la farándula).
“Si se requiere obtener una buena historia, es preciso gastar todo el tiempo necesario para percibir hasta los más pequeños detalles. El trabajo requiere sumergirse de manera profunda en un mundo particular: el mundo que se quiere abordar, el personaje que se quiere relatar, su entorno, su vida”. (p.119) –la inmersión por Norman Sims.
Acorde con el papel del investigador en el trabajo de campo, las producciones responden también a la personalidad individual, ya sea del protagonista de la historia como las del escritor. Algunos periodistas prefieren estar al margen del terreno de la intimidad, mientras otros degustan plácidamente la curiosidad.es innegable entonces que, entre el narrador y el narrado, se crea una relación física u afectiva que da muestra de tan majestuoso arte, en la que se tocan estados emocionales de ambas partes.
El siguiente apartado sintetiza el denominado Trabajo de campo, que en últimas no es más que la relación del periodista con la realidad y los personajes sobre los que escribe.
“El periodista es aquel que vive fascinado con el espectáculo del mundo, aun en momentos en que los hechos parecen sobrecogedores a la realidad peligrosa”. William Ospina (p.135)
La realidad no se puede tratar en su totalidad, sino fracciones de ella, en la que la pasión el narrador juega un papel definitivo, pues solo lo que el percibe de desde su interacción inmediata con un individuo, un contexto, sus reacciones y desde luego su memoria, permite posteriormente producir historia.
6. Cuando la realidad desbarata los planes.
La realidad es relativa, y constantemente cambia con la aparición de sucesos imprevistos; que de un momento a otro, se dan el lujo de volcar y transformar el escrito narrativo. El periodista debe comprender entonces, que la realidad va mas allá de un plan de trabajo, y que muchas veces se “desbarata sin compasión”.
Dicho en palabras propias: lo que el escritor debe hacer es tener paciencia, pues como virtud benigna trae consigo grandes desafíos, pero complacientes escritos.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Continuación Segunda parte
Aun con el advenimiento de los tiempos modernos que a su vez se suman a nuevas técnicas narrativas, los escritores continúan empleando estructuras primitivas que perpetuán y trascienden en el tiempo.
La obra “La poética”, escrita por Aristóteles, no es más que una representación y análisis profundo que se ocupó de los primeros relatos convirtiéndose en la base de las poéticas posteriores. A saber, en esta majestuosa obra están condensados los poemas trágicos escritos por Sófocles, Eurípides y otros griegos que fundaron la cuna de la literatura.
La Poética, sugiere el reconocimiento de los elementos más fundamentales de toda narración, como los son los personajes, las situaciones y las acciones que forman en conjunto el hilo que tejerá en adelante , y de forma armónica la obra creada y recreada por todo autor.
La complicación y el suspenso son otros elementos que deben coexistir en la trama escrita. El primero de ellos -la complicación- responde a los diferentes problemas que tienen su origen en los agentes exteriores, pero que al mismo tiempo involucran sentimientos. Mientras que el suspenso tiene que ver con el momento en que la complicación y el problema(s) están establecidos, generando un clima de tensión en la historia e inquietud en el lector.
Cabe aclarar que la existencia de un problema sugiere una resolución. Pues bien, acorde con los planteamientos de Aristóteles, el cambio de un personaje o determinada situación resuelve la complicación y elimina la tensión ya antes planteada.
Al estudiar la tragedia, Aristóteles encontró que aunque los personajes, las narraciones y los autores son diferentes, la estructura utilizada es la misma. Así pues, las historias se dividen en tres momentos o partes a saber: el prólogo, que corresponde al planteamiento de la historia; el episodio, que equivale a la parte fundamental de la tragedia y de la que subyace el nudo (conflicto) hasta llegar al clímax. Finalmente el éxodo o desenlace.
De esta manera, una historia es “un cuerpo formado por palabras, que busca la representación de la vida, el mundo. Y como cuerpo tiene su estructura”.p.172 y no son solo palabras como se cree y desvirtúa la tarea transformadora del escritor.
Vale decir que, aunque existen muchas “poéticas” creadas con el propósito de dar un viraje a las historias, los autores aun se valen del marco teórico propuesto (y reducido en mis palabras) por Aristóteles. Pero a modo de síntesis, lo más importante es tener en claro que toda historia se debe tejer de manera natural, en el que el espacio de los personajes y las situaciones planteadas den como resultado un conjunto armónico a partir de lo plasmado.
En palabras burdas, el inicio, el nudo y el desenlace, deben estar en constante movimiento, con el fin de que el lector conozca todas las partes de las historias-desde los antecedentes hasta los personajes- para desembocar en el final.
9. La significación, la intensidad y la tensión.
Edgar Allan Poe, escritor norteamericano moderno, fue el primero en hablar de estos tres elementos de la literatura.
En primer lugar, la significación hace referencia a la relación entre el autor y el tema. Mientras que la intensificación y tensión están en el tratamiento de la historia y la “habilidad de resolver los problemas que plantea el oficio de narrar”.p.183
Así pues, bajo potestad de Julio Cortázar, en las narraciones debe existir una naturalidad estructurada desde lo gramatical y la historia como tal. Dicho en otras palabras, debe haber fluidez y armonía de tal manera que atrape al lector, una vez iniciada esa aventura en la que se incluye así mismo, desde el momento en que asimila la primera palabra expuesta hasta obtener una apropiación de carácter conceptual y gramatical ,o simplemente de aplicabilidad a la vida personal.
En continuidad con Cortázar, la intensidad se da cuando “los hechos despojados de cualquier preparación, saltan sobre nosotros y nos atrapan” p.191 y el manejo de los múltiples incidentes, deben ser presentados sin situaciones intermedias de principio a fin.
La intensidad sugiere implícitamente sumergirse en la historia, hasta ser devorada por completo. De allí que, el narrador acuda a diferentes situaciones o elementos de dramatismo, e incluso suponga un desenlace fuerte o sorpresivo- No en vano la importancia de los hechos narrados.
Respecto a la tensión, la atmosfera va entretejiendo o reconstruyendo lo más interesante de la historia-desde los antecedentes hasta los desenlaces- de manera sutil. Esta manera sutil y detenida de narrar la historia, origina a su vez la tensión –“lo que el lector presencia son las escenas que anteceden y siguen a un combate”.p.194
Es preciso hacer la salvedad de la importancia que tiene el juego de todos estos elementos en función del autor, quien tiene la primacía de evitar que la narración caiga en una trama meramente lineal, sin efectos dramáticos.
Por su parte, la significación pertenece a determinado símbolo que va en concordancia con un orden social, histórico y humano.
Vista de este modo, en todo acto del narrador está implícita la sensibilidad frente al tema base que estructura a modo de texto ,mas aun su inteligencia y audacia de transformar en palabras acciones, emociones, vivencias ,personajes que tocaran en adelante al lector.
En el arte de narrar, la destreza del autor es crucial, ya que las palabras por sí mismas no tienen sentido e incluso no existen, hasta que son tratadas esplendida y cautelosamente por el escritor.
10. Los modos de contar.
Retomando La Poética de Aristóteles, como la primera reflexión profunda sobre el sentido y la estructura de la tragedia griega y otras formas de representación verbal de la realidad como los poemas épicos, surge un nuevo concepto que representa la esencia del arte de narrar: la imitación o mímesis. Cabe aclarar que, al referirme a la imitación, no se hace alusión a una copia, sino a una creación por medio de palabras a modo de símbolos, que representan una imagen del mundo real.
Aristóteles distingue dos tipologías de mimesis .la primera de ellas se denomina mimesis directa, y la segunda mimesis de narrativa.
En la mimesis directa, se muestran los hechos detalladamente, de tal forma que el lector sienta, palpe, vea y hasta toque metafóricamente los hechos narrados, los que a su vez son desarrollados mediante actores(o personajes).
domingo, 30 de agosto de 2009
Segunda parte
La inmersión
Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo
Juan José Hoyos
Páginas: 83-161
4. Los Temas
En el momento de narrar una historia, la selección temática debe cumplir con ocho elementos planteados por Charles Danah, que caracterizan los temas para que sean tratados como una noticia. Estos son:
1. Actualidad: responde a la novedad de un acontecimiento, que se hace noticia en tanto más reciente sea.
2. Proximidad: está relacionada con la cercanía entre el hecho y el lector.
3. Prominencia: reconoce a los aspectos económicos, sociales o incluso un personaje mismo que hace que el lector se siente identificado u afectado de una u otra manera.
4. Curiosidad: corresponde a lo raro, extraño y exótico. “la curiosidad humana es insaciable con respecto a lo casi imposible y a lo casi milagroso” Carl Warren (p.87)
5. Conflicto: desde bélico, hasta ideológico o natural, por mencionar pocos. Alude al instinto de lucha.
6. Suspenso: pertenece a hechos dramáticos.
7. Emoción: de acuerdo a las reacciones del hombre frente a los estímulos que se generan a partir del texto narrado.
8. Consecuencia: tiene que ver con la importancia que del lector, es decir cuán transcendente es el hecho mismo.
El tratamiento que se dé a los diferentes elementos es decisivo en el campo del periodismo narrativo (crónica, reportaje, perfil, entrevista). Por ejemplo, no es tan fundamental la actualidad o novedad del hecho y la proximidad, sino mas bien, contar la historia de manera completa y más pintoresca; acudiendo al uso de la recreación de elementos tan mínimos que permitan al lector palpar la historia o sentirse más identificado con esta, aunque no lo esté geográficamente.
Por su lado, la curiosidad, el conflicto, suspenso y la emoción, abarcan tanto temáticas del periodismo informativo como el narrativo. Pues se trata de la esencia misma de las personas, de sus emociones, deleites… en fin, de lo humano.
El periodismo informativo elige los temas, mientras que en el narrativo, son los temas los que eligen al escritor –según lo afirma Jorge Luis Borges. En pocas palabras, responden a la subjetividad y sensibilidad del narrador.
Para determinar pues el tema de una narración, basta con que haya primero sensibilidad y motivación de parte del escritor, de allí que despierte interés en los lectores utilizando formas humanas y cercanas. Es decir, se requiere de una simbología universal que trate de “un aspecto de la condición humana”.
5. El trabajo de campo.
Previo a las creaciones narrativas y aparentemente “imaginarias”, está la experiencia y observación de las vida misma por parte del escritor. Esto es a lo que denominamos trabajo de campo.
Malinowski, antropólogo, sugirió que a partir de la experiencia se puede hacer descripciones y análisis más detallados en un campo social específico, es decir, una radiografía parcial sobre la realidad estructurada y/o trabajada.
Todo ello dirigido desde parámetros morales, que no da cabida a prejuicios, sino que permite comprender y aprehender a la sociedad misma.
El objetivo de las investigaciones en el diario de campo es, dicho en otras palabras “captar de modo total, al hombre, su cultura y su entorno físico y social” – Gerardo Reichel-dolmatoff (p.106)
Cabe aclarar que nunca nadie alcanza a comprender plenamente la realidad, pues es un asunto estrictamente relativo y subjetivo. Lo que sí es cierto es que las narraciones periodísticas o literarias, con sus descripciones, permiten un acercamiento más relacionado a todo lo que vemos y nos rodea.
Para redactar una buena historia, el periodista debe cumplir varias condiciones (según lo propuesto por el texto):
1. La primera condición es ir al sitio y conocerlo. Dicho en otras palabras palpar, observar e interactuar con el medio y sujetos que lo integran.
2. La segunda condición propone permanecer un tiempo pertinentemente estimado por el reportero , pues las personas y situaciones son diferentes de día o de noche ,en verano o en invierno …
3. La tercera condición es encontrar una historia que presente un planteamiento, un drama y un final. (Pirámide de Freytag).
4. Sin desvirtuar la importancia de las anteriores condiciones planteadas, para redactar una buena historia se requiere de una estipulación; dicho de otro modo es encontrar un personaje. Pero al referirse a un personaje no quiere decir a alguien socialmente reconocido, sino alguien que de testimonio de la lucha de la vida misma, desde una mirada más humana, (esto sin descalificar los grandes empresarios, políticos o figuras de la farándula).
“Si se requiere obtener una buena historia, es preciso gastar todo el tiempo necesario para percibir hasta los más pequeños detalles. El trabajo requiere sumergirse de manera profunda en un mundo particular: el mundo que se quiere abordar, el personaje que se quiere relatar, su entorno, su vida”. (p.119) –la inmersión por Norman Sims.
Acorde con el papel del investigador en el trabajo de campo, las producciones responden también a la personalidad individual, ya sea del protagonista de la historia como las del escritor. Algunos periodistas prefieren estar al margen del terreno de la intimidad, mientras otros degustan plácidamente la curiosidad.es innegable entonces que, entre el narrador y el narrador, se crea una relación física u afectiva que da muestra de tan majestuoso arte, en la que se tocan estados emocionales de ambas partes.
El siguiente apartado sintetiza el denominado Trabajo de campo, que en últimas no es más que la relación del periodista con la realidad y los personajes sobre los que escribe.
“El periodista es aquel que vive fascinado con el espectáculo del mundo, aun en momentos en que los hechos parecen sobrecogedores a la realidad peligrosa”. William Ospina (p.135)
La realidad no se puede tratar en su totalidad, sino fracciones de ella, en la que la pasión el narrador juega un papel definitivo, pues solo lo que el percibe de desde su interacción inmediata con un individuo, un contexto, sus reacciones y desde luego su memoria, permite posteriormente producir historia.
6. Cuando la realidad desbarata los planes.
La realidad es relativa, y constantemente cambia con la aparición de sucesos imprevistos; que de un momento a otro, se dan el lujo de volcar y transformar el escrito narrativo. El periodista debe comprender entonces, que la realidad va mas allá de un plan de trabajo, y que muchas veces se “desbarata sin compasión”.
Dicho en palabras propias: lo que el escritor debe hacer es tener paciencia, pues como virtud benigna trae consigo grandes desafíos, pero complacientes escritos.
7. La lección de Copey.
(Resumen)
John Reed, siendo aun estudiante de bachillerato en un colegio de los Estados Unidos, escribía cuentos y poemas para una revista escolar. Más adelante, en su repertorio incluyo narraciones románticas y caballerescas, junto con piezas teatrales.
Según él “al terminar decimo decidió dedicar su viva a convertirse en un gran poeta y novelista”.
En septiembre de 1906 ingresó a Harvard College, donde después de un tiempo pasó a ser miembro de la editorial en la revista Monthly.
Reed, asistía a reuniones en clubes de los aristócratas de Harvard; uno de ellos llamado Cosmopolitan, en donde jóvenes de diferentes países (Francia, España, China, etc.) hablaban de temas internacionales en su momento.
John Reed aprovechó los años que perteneció a Harvard, pues gracias al tiempo dedicado, los lugares que frecuentaba y los docentes que lo instruían, afinó la idea de ser un buen escritor. Gracias a Charles Townsen Copeland, docente, John pudo perfeccionar su técnica de escritura que hasta el momento manejaba y pasó a un plano más amplio y acorde al entorno; o en palabras de Copey”escribir de cara a la realidad, no para huir de ella”.
Copey entonces, logró despertar en John Reed “la curiosidad intelectual como ningún otro profesor y lo alentó a luchar sin vacilaciones por su ideal de conocer al mundo”. p.161
domingo, 23 de agosto de 2009
3. Ficción y no Ficción: las preguntas de siempre.
Juan José Hoyos
Páginas: 55-82
Como bien se ha dicho ,en las narraciones del periodismo se parte de un hecho de la realidad que incumbe a la sociedad; y este a su vez ,va ligado a la utilización de herramientas literarias que si bien no son empleadas correctamente , pueden tergiversar el contenido de la narración y convertirla en una pieza más de la invención.
Es por ello que, para comprender y determinar la funcionalidad textual de los escritos de la ficción y no ficción, se debe tener en claro algunas pautas de estructura que permitan comprender los contenidos.
Bajo potestad del apartado tres “ficción y no ficción: las preguntas de siempre”, expondré breve y claramente a continuación algunas disparidades y similitudes marcadas entre los discurso ficticios y no ficticios , con el fin de que en adelante haya una lectura más apropiada y se tenga en claro de qué manera se está contando.
Cabe aclarar que la literatura ha influido en géneros periodísticos como el reportaje, la crónica y el perfil, para narrar hechos a partir de la realidad; pues en estos el estilo introduce a manera de palabras, color a la historia y percepciones de quien la cuenta. Un reportaje por ejemplo, relata una historia a partir de hechos que se pueden verificar, sin embargo, al no conservar una exactitud histórica y cronológica pasa a ser catalogada como un “reportaje novelesco”.
Como lo expresa Gabriel García Márquez “lo malo es que en el periodismo un solo dato falso desvirtúa sin remedio a los otros datos verídicos. En la ficción en cambio, un solo dato real bien usado puede volver verídicas a las criaturas mas fantásticas…en periodismo hay que apegarse a la verdad ,aunque nadie la crea ,y en cambio en la literatura se puede inventar todo ,siempre que el autor sea capaz de hacerlo creer como si fuera cierto”.(p. 67)
Du acuerdo con Eugenio Coseriu, lingüista europeo, la diferencia entre ambos discursos radica en el propósito que el autor tenga. Por un lado, el periodismo tiene finalidad “exterior o instrumental”, ver p.69 es decir, se basa en el conocimiento de ciertos hechos que serán comunicados más adelante a otro individuo. Y por otro lado, las narraciones literarias no tienen un fin exterior, sino que es la obra misma quien determina cuán importante e influyente es: la literatura no informa sino que hace y crea;”se inventa la realidad misma y el discurso coincide con esa creación de la realidad”. (p.71)
Otra diferencia propuesta por Coseriu se enfoca en el sentido de los escritos. Para el periodismo se requiere de exactitud y objetividad entre lo que se dice, e igualmente esto debe responder a un contexto que en última instancia asigna un significado a las palabras empleadas. Mientras que en las producciones literarias hay plena libertad para separar el significado y lo que se otorga.
Otro punto hace referencia al sujeto hablante, considerando que en el periodismo, el autor comprueba por medio de las fuentes la veracidad de los hechos, es decir empíricamente; mientras que en la literatura de ficción no hay un individuo determinado.
En las obras de ficción, la situación histórica es eterna; contrario de las obras de no ficción, que responden a una época concreta y determinada.
Otra diferencia clara entre estos dos géneros narrativos tiene que ver con el sujeto al que se habla, ya que en el discurso informativo el público es específico (público objetivo), y el literario habla para todos (es universal).
En última instancia, acorde con Eugenio Coseriu, la ética está implícita en todo acto de producción textual, la diferencia está implícita en el uso que se dé de esta. -Entiéndase ética como los parámetros de comportamiento en la sociedad; en el género de ficción está expreso de manera universal, mientras que en el de no ficción atiende a la veracidad e imparcialidad ofrecida al lector.
Ahora bien, después de tratar algunos parámetros estructurales del discurso informativo y no informativo, es pertinente mencionar qué se define como realidad. Pues bien, según Nelson Goodman “la ficción no puede tratar de algo irreal, pues no hay nada irreal. Lo que no es real no existe”. (p. 78) así pues, la realidad depende del porcentaje de concordancia que haya entre un género y otro. Es decir, ambas parten de situaciones, personajes y actos reales pero lo hacen de manera diferente.
Para terminar, cito a Tomás Eloy Martínez: “todo acto de narración es, como se sabe, un modo de leer la realidad de otro modo, un intento de imponer a lo real la coherencia que no existe en la vida. Y todo narrador , a la vez, es una esponja que absorbe lo que ve y lo que lee para devolverlo transfigurado”. (p.81).
domingo, 16 de agosto de 2009
Volver a narrar
Autor: Juan José Hoyos
Por: Lizeth cano mesa
Aunque desde hace décadas se había predicho la muerte de las novelas escritas por la venida de las nuevas tecnologías y estructuras gramaticales, se ha demostrado que el estilo creativo de los atores ha superado estos desafíos, haciendo cada vez más importante el género narrativo.
Por su parte, en el periodismo ha ocurrido algo parecido, pues diariamente los editores de los medios impresos tienen el compromiso de seducir y atrapar al lector, a partir de un hecho que ya ha sido transmitido por medios televisivos, radiales y/o masivos.
Según el periodista argentino Tomás Eloy Martínez, la liberación de escribir en las primeras líneas una noticia que responda a las conocidas como “w” (qué, cómo, cuándo, etc.) ha sido definitiva. Lo cual reitera que, en los mejores periódicos a nivel mundial, se ha vuelto al estilo primitivo de narrar.
Es de saberse que los referentes que hoy día tomamos como grandes exponentes de la literatura narrativa, como Daniel Defoe, Ambrose Bierce, Jack London, entre muchos otros por citar, reconocen que los yacimientos de la producción literaria-periodística, parte con los deseos imperantes de relatar a partir de la realidad. Esto es a partir de la crónica, pues como lo afirma un productor de gran potestad para mencionar, “Estos grandes narradores, cuando escribieron relatos de corte literario o periodístico demostraron que “la realidad no nos pasa delante de los ojos como una naturaleza muerta, sino como un relato, en el que hay diálogos, enfermedades, amores, además de estadísticas y discursos”. (p.34)
Más adelante, con la invención del telégrafo y la aparición de las grandes agencias de noticias a nivel mundial, se fué desplazando los estilos pioneros que habían predominado al contar los hechos: la narración y argumentación –crónica-, por las denominadas “noticias”.
Las noticias suprimían todo tipo de opinión personal del escritor, y reorganizaba los hechos no en la secuencia que hayan ocurrido los acontecimientos sino, de tal manera que al comienzo estuviese la información más imperante, seguida de un desarrollo más minucioso y preciso de la noticia. Esto se denominó “pirámide invertida”.
Fué entonces cuando algunos periodistas, empeñados por preservar la naturaleza de contar, adoptaron nuevas formas y dieron el surgimiento de estilos que hasta hoy día perduran: la entrevista y el reportaje. En los cuales, la voz del periodista que era pasiva en las noticias, pasó a ser más activa y participativa
Así por ejemplo, el escritor y periodista José Martí, de Cuba, quien utilizó todas las herramientas necesarias para dar vida a la información y llamar mejor la atención , no tardó en darse cuenta que “escribir bien y emocionar al público no son cosas quien riñen con la calidad del texto periodístico sino que son atributos que deben coexistir”. (p.36)
A comienzos del siglo xx, los paradigmas establecidos en el periodismo narrativo se han visto deterioradas por la invención y propagación de los medios electrónicos, pues los lectores cada vez encuentran más pretextos para dejar de lado las lecturas que requieren de tiempo.
sin embargo ,con esta conformación estable de los medios electrónicos, ha asegurado cierta prevalencia de los géneros narrativos, ya que son el mejor indicio de conservar la memoria cultural en la sociedad y, además como lo afirma Martínez “permiten abarcar la realidad de modo total y transmitirla al lector como una vivencia en la que están involucrados todos los sentidos”. (p. 38).
Ahora bien, otro tema conforme a la narrativa, ha sido el de las historias escritas u orales. Cabe aclarar, que no se puede llamar historia a aquellas producciones que altera la secuencia cronológica de los sucesos (como en la pirámide invertida), sino mas bien, son las elaboraciones que tejen un hilo ordenado sucesivamente por los hechos, y que responden a una estructura más compleja que el simple hecho de contar. Esta última calificación de simplicidad es el factor del relato oral “porque no suponen más que un solo narrador explicito y una sola actividad de comunicación narrativa, la que se efectúa, aquí y ahora, cuando los dos interlocutores están en presencia el no del otro”. (p. 40)
Las historias escritas tienen pues dos vertientes: por un lado, se vale de hechos de la cotidianidad para recrearla de tal manera que corresponda a descripciones mas exactas –historias de no ficción -; mientras que el otro aspecto obedece a descripciones que van ligadas a la manera personal del redactor-historias de ficción-. Todo ello con una finalidad: conseguir captar la atención y cautivar al lector para que siga consumiendo palabra a palabra las narraciones, o en su defecto, las termine por odiar.
Morgan Forster, introduce en la narrativa otro elemento: el valor, como “algo que no se mide en minutos ni en horas, sino en intensidad”. (p. 44)
El valor junto con la cronología ya antes mencionada, representan la secuencia y potencialidad de cada partícula textual, y se interrelacionan entre sí, para hacer vivir la esencia de la narrativa escrita en el deleite de la memoria personal.
Teresa Imizcuz agrega además, otro ente en la producción de las historias, denominada “acción”. La acción vista no solo desde lo que se hace, sino también lo que le pasa a cada uno de los personajes que hacer parte del texto.
A modo de síntesis, hago hincapié en el sentido fundamental de este capítulo –“volver a narrar”- del libro Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo, cuyo autor es Juan José Hoyos. En el cual se puntualiza que, los diversos géneros periodísticos y narrativos (desde la noticia, el perfil, la crónica, el reportaje, entre otros), parten de la lectura de la realidad. Realidad donde no son antagónicos los sentidos, la emocionalidad y racionalidad personal, sino que demuestran la dinámica constante que diariamente van formando una nueva manera de contar, sin dejar de lado las vivencias de la sociedad.
lunes, 10 de agosto de 2009
La narrativa
Por: Lizeth Cano Mesa
Con base a:
· ONG, W.J. Oralidad y escritura, tecnologías de la palabra. pp. 137-151.
· Hoyos, Juan José. Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo.pp.1-31.
Bajo la palabra del escritor W.J en su obra “Memoria oral ,la línea narrativa y la caracterización”, haré énfasis en algunos de los antecedentes y cambios que surgieron del paso de la oralidad a la escritura, dando un mejor porvenir a la narrativa y otros géneros que se desarrollaron a la par, tales como la lírica y el discurso descriptivo.
“La narración es en todas partes un género muy importante del arte verbal, que aparece regularmente desde las culturas orales primarias hasta el avanzado conocimiento de la escritura y el procesamiento electrónico de la información. En cierto sentido, la narración es capital entre todas las formas de arte verbales porque constituye el fundamento de tantas otras, a menudo incluso las más abstractas”. (p.137)
La narración aparece como medio funcional y práctico a las culturas primarias en las que validos por la oralidad, contaban historias de guerras troyanas entre los griegos, transmitían conocimientos populares que han perdurado a través de la historia, ritos especializados y otra serie de acontecimientos que servían para comunicar, guardar, organizar y prolongar saberes en las culturas existentes. Es decir, tal y como lo afirma el autor “el saber y el discurso surgen de la experiencia humana y que la manera elemental de procesar verbalmente la experiencia humana es dando cuenta de ella más o menos como realmente nace y existe, contenida en el flujo del tiempo”. (p.138).
El poeta épico se valía de los registros que almacenaba en su memoria, tenía el control de la línea narrativa y las causas que impulsaban la historia que más tarde iba a ser transmitida a los oyentes. De modo que la narración no poseía una línea climática y/o cronológica establecida de los hechos .En consecuencia a ello se hace necesaria la escritura que controlara y registrara efectivamente las narraciones.
Los objetivos de la escritura se fundamentaban en la necesidad de registrar y presentar de manera lineal los hechos en un orden cronológico; caso contrario de la narración oral que dejaba de lado cierta fluidez y concordancia con las descripciones episódicas presentadas. ”Al madurar la experiencia de trabajar con un texto como texto ,su creador ,de hecho ya un “autor”, adquiere un sentido de expresión y organización notablemente distinto del que tiene el orador que se dirige a un público presente”.(p.144).
De hecho, la evolución de la escritura ha traído consigo significados más profundos que elevan incluso la consciencia humana y la creatividad. No en vano se han fundamentado géneros que dan respuesta a los diferentes intereses comunicativos.
Ahora bien, en el libro Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo de Juan José Hoyos, capítulo uno “Dos modos de contar: el estilo informativo y el estilo narrativo”, se explica paralelamente la diferencia que hay entre el género narrativo y el informativo (en el oficio periodístico); ejemplificados paralelamente con los periodistas Al Rossiter estadounidense y Oriana Fallaci italiana.
En primer lugar, la noticia exige principalmente exactitud en la narración que se haga, destruye y reconstruye respectivamente el orden cronológico y prescinde de comentarios por parte del redactor. Consiguientemente el género narrativo acumula la mayor cantidad de detalles para pintar el escrito, va ligado a un orden cronológico y “la voz del narrador es producto de una exploración de las múltiples posibilidades de las personas gramaticales usadas en el relato”. (p.30).
Así pues, el hombre es producto de la misma historia que crea y va plasmando en su oficio de narrador, y atreves de ella logra integrarse en tiempo y espacio como un personaje constructor.
