Por: Lizeth Cano Mesa
Con base a:
· ONG, W.J. Oralidad y escritura, tecnologías de la palabra. pp. 137-151.
· Hoyos, Juan José. Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo.pp.1-31.
Bajo la palabra del escritor W.J en su obra “Memoria oral ,la línea narrativa y la caracterización”, haré énfasis en algunos de los antecedentes y cambios que surgieron del paso de la oralidad a la escritura, dando un mejor porvenir a la narrativa y otros géneros que se desarrollaron a la par, tales como la lírica y el discurso descriptivo.
“La narración es en todas partes un género muy importante del arte verbal, que aparece regularmente desde las culturas orales primarias hasta el avanzado conocimiento de la escritura y el procesamiento electrónico de la información. En cierto sentido, la narración es capital entre todas las formas de arte verbales porque constituye el fundamento de tantas otras, a menudo incluso las más abstractas”. (p.137)
La narración aparece como medio funcional y práctico a las culturas primarias en las que validos por la oralidad, contaban historias de guerras troyanas entre los griegos, transmitían conocimientos populares que han perdurado a través de la historia, ritos especializados y otra serie de acontecimientos que servían para comunicar, guardar, organizar y prolongar saberes en las culturas existentes. Es decir, tal y como lo afirma el autor “el saber y el discurso surgen de la experiencia humana y que la manera elemental de procesar verbalmente la experiencia humana es dando cuenta de ella más o menos como realmente nace y existe, contenida en el flujo del tiempo”. (p.138).
El poeta épico se valía de los registros que almacenaba en su memoria, tenía el control de la línea narrativa y las causas que impulsaban la historia que más tarde iba a ser transmitida a los oyentes. De modo que la narración no poseía una línea climática y/o cronológica establecida de los hechos .En consecuencia a ello se hace necesaria la escritura que controlara y registrara efectivamente las narraciones.
Los objetivos de la escritura se fundamentaban en la necesidad de registrar y presentar de manera lineal los hechos en un orden cronológico; caso contrario de la narración oral que dejaba de lado cierta fluidez y concordancia con las descripciones episódicas presentadas. ”Al madurar la experiencia de trabajar con un texto como texto ,su creador ,de hecho ya un “autor”, adquiere un sentido de expresión y organización notablemente distinto del que tiene el orador que se dirige a un público presente”.(p.144).
De hecho, la evolución de la escritura ha traído consigo significados más profundos que elevan incluso la consciencia humana y la creatividad. No en vano se han fundamentado géneros que dan respuesta a los diferentes intereses comunicativos.
Ahora bien, en el libro Escribiendo historia, el arte y el oficio de narrar en el periodismo de Juan José Hoyos, capítulo uno “Dos modos de contar: el estilo informativo y el estilo narrativo”, se explica paralelamente la diferencia que hay entre el género narrativo y el informativo (en el oficio periodístico); ejemplificados paralelamente con los periodistas Al Rossiter estadounidense y Oriana Fallaci italiana.
En primer lugar, la noticia exige principalmente exactitud en la narración que se haga, destruye y reconstruye respectivamente el orden cronológico y prescinde de comentarios por parte del redactor. Consiguientemente el género narrativo acumula la mayor cantidad de detalles para pintar el escrito, va ligado a un orden cronológico y “la voz del narrador es producto de una exploración de las múltiples posibilidades de las personas gramaticales usadas en el relato”. (p.30).
Así pues, el hombre es producto de la misma historia que crea y va plasmando en su oficio de narrador, y atreves de ella logra integrarse en tiempo y espacio como un personaje constructor.

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